Bajo el sol y sin medicamentos: pacientes denuncian abandono en el Hospital del Quemado de Acapulco.


Acapulco, Guerrero. — Bajo el rayo intenso del sol, improvisando sombrillas y durmiendo en el suelo, decenas de familiares de pacientes denuncian la falta de medicamentos en el Hospital del Quemado, en el puerto de Acapulco. La escena contrasta con las declaraciones oficiales que aseguran que las bodegas del sistema de salud están completamente surtidas. Mientras la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha afirmado públicamente que el abasto de medicamentos está garantizado en Guerrero y en todo el país, testimonios recabados en el lugar revelan otra realidad; familias de escasos recursos aseguran que todo se tiene que comprar por fuera.
Afirmando que; “Aquí se compra todo”.
José García Remigio, originario del municipio de Tlacoapa, relata que lleva un mes y medio permaneciendo en las inmediaciones del hospital mientras su esposa recibe atención médica.

“Ya gastamos más de 28 mil pesos. Nos piden jeringas, medicamentos… todo se compra afuera.”

Como él, decenas de personas provenientes de la Costa Grande, Costa Chica y la Montaña, entre otros municipios, permanecen afuera del Hospital del Quemado sin sombra suficiente, sin alimentos y sin dinero, soportando largas jornadas bajo el sol.

Miguel Ángel Hipólito Marín, vecino de Coyuca de Benítez, explica que su esposa padece preeclampsia y diabetes durante el embarazo:

“Llevamos gastados más de 30 mil pesos en medicamentos. Cada tres horas tenemos que comprar lo que nos piden. Nos dijeron que hay medicamentos, pero aquí no los hay.”

El Hospital del Quemado de Acapulco funciona como hospital regional, recibiendo pacientes de diversos municipios del estado. Para muchas familias indígenas y de bajos recursos, es la única opción de atención médica especializada. Sin embargo, la falta de medicamentos y de insumos básicos los obliga a endeudarse, pedir cooperaciones o depender de apoyos externos para poder continuar con los tratamientos.
Familiares también señalaron que, tras el reordenamiento del comercio informal en la zona, quedaron sin espacios con sombra ni condiciones mínimas para la espera. Algunos llevan días, otros semanas y varios más de un mes viviendo prácticamente a la intemperie.
Los entrevistados hicieron un llamado directo a las autoridades estatales y federales para atender la crisis que se vive diariamente en el Hospital del Quemado.

“Cuando necesitan el voto se acercan, pero ahora que necesitamos apoyo, nadie viene”, reclamó uno de los familiares.

Las familias exigen que haya Abasto real medicamentos.
Condiciones dignas para quienes esperan fuera del hospital; y
Apoyo social para personas de comunidades indígenas y rurales.

Mientras tanto, bajo el sol de Acapulco y frente al Hospital del Quemado, la espera continúa.

Por Jaqueline Tlaseca.